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Hoy, hace tres semanas que nos dejaste, la soledad me aterra, cada que me siento sola me siento sofocada por un día entero sin un consejo tuyo, sin tus regaños y buenas acciones hacia los demás, pato, te extraño tanto.
No sé ni la razón exacta de porque te fuiste, que sucedió para que me dejaras sin alguna explicación.
Los días se me hacen eternos ahora, solo quedamos pocos que te recuerdan, y muchos de ellos me dicen cómo te extrañan, créeme que es una horrible sensación de saber que la gente te extraña y no te puedes comunicar con ellos, inclusive me han preguntado por ti y no sé que responderles, sabes, han sucedido cosas muy fuertes desde tu partida, no he dejado de tener problemas, las personas se están alejando de mi poco a poco, y no sé qué hacer, no sé cómo resolver los problemas si no estás aquí para gritarme.
He encontrado una manera de estar consciente de lo que hago, me he enfocado últimamente a escribir en diferentes blogs, en internet, mucha gente los lee y si te soy sincera aunque sé que ninguna de estas cartas las responderás, ellos son la única esperanza y alegría que me dan todos los días o cuando tengo la oportunidad de hablar con ellos, sabes muchas veces he pensado que vivir en mi fantasía es tan maravillosa que no quiero bajar del tobogán lleno de colores, para atravesar el bosque de las espinas, no quisiera llegar a ver el momento de mi cruda realidad, que tú te has ido para no volver, pero solo dime ¿Por qué?.
Ya está por oscurecer, los días se me siguen haciendo eternos y aunque estas cartas son demasiado reales, miro por la ventana y el espejo vacios, miro como la brisa sopla por fuera de la ventana, pensando en: ¿alguna vez regresaras?
De nuevo encuentro el espació vacio y con lo único con lo que puedo dejar de sentir el vació en mi interior que me come como una enfermedad incurable es llenarlo de […]